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Consejos para mantener tú corazón saludable.

La enfermedad cardiovascular continúa siendo la principal causa de morbilidad y mortalidad a nivel mundial (1). La prevención de esta se basa en el conjunto de acciones coordinadas y dirigidas a la población general o individualmente a la persona afectada con el fin de eliminar o minimizar el impacto de las enfermedades cardiovasculares y las discapacidades asociadas a éstas.

Ésta prevención no depende de una sola acción sino de la suma de decisiones diarias como el tipo de alimentación cuyo impacto es directamente sobre el perfil lipídico, la presión arterial y los procesos inflamatorios, (2,3,4) la práctica de actividad física de forma regular que reduce la presión arterial, mejora la sensibilidad a la insulina y el perfil lipídico, el descanso adecuado,(5) el manejo del estrés.(6) Todo esto forma un engranaje que permite modificaciones en el estilo de vida favoreciendo la protección a la salud del corazón y mejorando la calidad de vida significativamente.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que una alimentación saludable debe ser: diversa al incluir una variedad de alimentos de los diferentes grupos; moderada al limitar el consumo de  ingredientes que pueden afectar la salud como la sal, azúcar, grasas saturadas, etc; equilibrada para cubrir el gasto energético de la persona; y adecuada al satisfacer las necesidades de macro y micronutrientes.(7)

En la dieta es importante considerar el consumo de frutas y verduras ya que ayuda con una reducción significativa del riesgo cardiovascular derivado del aporte de fibra, potasio, folatos y compuestos bioactivos con acción antioxidante y antiinflamatoria, estas pueden ser frescas, congeladas, enlatadas o deshidratadas.  El incluir legumbres y semillas oleaginosas (como nueces), significa un aporte de proteína vegetal, fibra, minerales y fitoquímicos, lo cual se relaciona con una reducción del colesterol LDL además de favorecer patrones alimentarios más sostenibles; el consumo regular de cereales-glucolipídico (2,3,6)

La sustitución de grasas saturadas por grasas mono y poliinsaturadas ha demostrado mejorar el perfil lipídico y reducir eventos cardiovasculares.  De esta forma, alimentos como aceite de oliva, aguacate, frutos secos, semillas oleaginosas y pescados grasos son recomendables, ya que el consumo elevado de grasas saturadas se asocia con mayor riesgo cardiovascular.

Se debe reducir el consumo de carne roja y; en cambio, se recomienda el consumo de pescado a razón de 1 a 2 veces por semana, especialmente pescado graso rico en ácidos grasos omega 3. Diversos estudios señalan que este hábito alimenticio contribuye a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. (4)

También es importante el cuidar la ingesta de sodio ya que constituye un factor determinante en el desarrollo de hipertensión arterial. De manera similar, el exceso de azúcares se asocia con obesidad, resistencia a la insulina y dislipidemias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar el consumo de sodio a menos de 2 g/día y reducir la ingesta de azúcares, en especial de aquellos añadidos durante el procesamiento de los alimentos, a un 5% o menos del aporte calórico diario.  (2, 3)

La actividad física diaria y regular contribuye a mejorar la capacidad cardiorrespiratoria,  regular la presión arterial,  aumentar la sensibilidad a la insulina,  reducir los marcadores inflamatorios y favorecer el control del peso corporal.

Las guías actuales recomiendan realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, complementado con entrenamiento de fuerza, especialmente en adultos con factores de riesgo cardiovascular. La individualización del ejercicio, considerando edad, condición clínica y nivel de entrenamiento, resulta esencial en la prescripción. (4)

Mantener un adecuado descanso y control de estrés es importante, el dormir menos de 7 horas o presentar mala calidad del sueño se asocia con mayor riesgo de hipertensión, obesidad, diabetes tipo 2 y eventos cardiovasculares.(5,6)

El estrés agudo y crónico activan mecanismos que incrementan el riesgo cardiovascular manifestándose en arritmias, infarto agudo de miocardio, e hipertensión arterial. El practicar mindfulness, meditación, respiración controlada y yoga han mostrado beneficios en la reducción de presión arterial y marcadores de estrés (6)

La salud cardiovascular requiere un enfoque multidisciplinario e integral; la prevención es fundamental.


 

Autor: ANAISA

Referencias:

  1. World Health Organization. Cardiovascular diseases (CVDs). WHO; 2023. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/cardiovascular-diseases-(cvds)
  2. Bereciano S; Ordovás J.M. (2014) Nutrition and cardiovascular health. Revista Española de Cardiología. 67(9), 738-747 https://www.revespcardiol.org/en-nutrition-and-cardiovascular-health-articulo-S1885585714002400-pdf
  3. Lichtenstein A; et al (2021). Dietary Guidance to Improve Cardiovascular Health: A Scientific Statement From the American Heart Association. 144 (23). https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/cir.0000000000001031
  4. Visseren F; et al (2021). Guía ESC 2021 sobre la prevención de la enfermedad cardiovascular en la práctica clínica. Revista Española de Cardiología. 75 (5). https://www.revespcardiol.org/en-guia-esc-2021-sobre-la-prevencion-de-la–articulo-S0300893221004620-pdf
  5. St-Onge MP et al. (2016). ACC/AHA Journals. Sleep duration and quality: impact on lifestyle behaviors and cardiometabolic health. 134 (18). https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/CIR.0000000000000444
  6. Canda P; et al (2023). Estrés y enfermedad cardiovascular. Medicina (B. Aires) 83 (supl.1) Recuperado: https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0025-76802023000100029
  7. Organización Mundial de la Salud (2026). Alimentación saludable. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet

Nutrientes clave para deportista de alto rendimiento que viven con diabetes

Vivir con diabetes no significa renunciar al alto rendimiento deportivo. Cada vez más atletas con esta condición están demostrando que con un manejo adecuado, pueden competir y triunfar al nivel más alto. La nutrición juega un papel fundamental en este proceso ya que no sólo ayuda a sostener el esfuerzo físico, sino también a mantener estables los niveles de glucosa en sangre. En este artículo revisaremos los nutrimentos clave que pueden marcar la diferencia en el desempeño y la salud de los atletas con diabetes.

Hidratos de carbono o hidratos de carbono (carbohidratos)

La cantidad de carbohidratos necesaria varía según el tipo de deporte, la duración del ejercicio y las características individuales del atleta. Sin embargo, este nutriente es indispensable por dos razones:

  1. Fuente de energía para el cuerpo: Proporcionan el combustible necesario para realizar el ejercicio.
  2. Mantener los niveles de glucosa: Durante el ejercicio se incrementa el uso de glucosa, lo que puede aumentar el riesgo de hipoglucemia si no se consumen los carbohidratos necesarios.

Los carbohidratos se encuentran en alimentos como el arroz integral, tortillas, frutas, avena y verduras y semillas oleaginosas.

Proteínas

Los deportistas requieren mayor cantidad de proteínas, ya que son esenciales para la reparación y crecimiento del músculo. No obstante, consumir grandes cantidades no significa obtener mayores beneficios y el consumo excesivo de proteínas a largo plazo puede ser perjudicial para la salud.

Las proteínas están presentes en alimentos como la carne, el pollo, el huevo, los frijoles y la leche.

Hidratación

La hidratación es fundamental para los atletas, ya que la deshidratación puede afectar negativamente en la resistencia, la fuerza y la recuperación. Algunos factores que contribuyen a la deshidratación son:

  • Sudoración excesiva.
  • Ingesta insuficiente de líquidos.
  • Condiciones climáticas extremas.
  • Alta intensidad o duración del ejercicio.

Es indispensable mantener una adecuada hidratación antes, durante y después el ejercicio. En entrenamientos intensos o de larga duración, se puede considerar el uso de bebidas deportivas que contienen electrolitos, especialmente cuando hay pérdidas importantes de sudor.

Puntos para tomar en cuenta

Para individualizar las necesidades y mantener niveles adecuados de glucosa en atletas con diabetes, es importante considerar lo siguiente:

  1. Duración y tipo de ejercicio: La intensidad del ejercicio influye cómo el cuerpo utiliza la glucosa, lo que puede ocasionar hipoglucemias o hiperglucemias.
  2. Monitoreo de glucosa antes, durante y después del entrenamiento: Dependiendo de los niveles de glucosa en sangre, se podrá determinar si es necesario consumir carbohidratos de acción rápida (como geles o bebidas deportivas) para evitar hipoglucemias.
  3. Tratamiento farmacológico: Considerar hacer ajustes en la medicación en conjunto con el médico para mantener un buen control glucémico.

Por todo lo anterior, se recomienda que los atletas con diabetes trabajen junto a un equipo multidisciplinario (médico, nutricionista, entrenador) para optimizar su rendimiento y salud.

Vivir con diabetes no es una barrera para alcanzar el alto rendimiento deportivo. Con un plan de alimentación adecuado, monitoreo constante y acompañamiento profesional, los atletas pueden rendir al máximo nivel mientras cuidan su salud. Con disciplina y apoyo, es posible lograr un equilibrio entre el control de la diabetes y el éxito en el deporte.

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Autor

LN. ED. María Fernanda Romero M

Instagram: @_nutrifer

 

Referencias:

Horton, W. B., & Subauste, J. S. (2016). Care of the Athlete With Type 1 Diabetes Mellitus: A Clinical Review. International journal of endocrinology and metabolism14(2), e36091. https://doi.org/10.5812/ijem.36091

Gargallo-Fernández, M., Martín, J. E. S., Gómez-Peralta, F., Moreno, P. R., Martínez, A. M., Botella-Serrano, M., Pérez, C. T., & Fernández, J. L. (2015). Recomendaciones clínicas para la práctica del deporte en pacientes con diabetes mellitus (Guía RECORD). Grupo de Trabajo de Diabetes Mellitus de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Endocrinología y Nutrición62(6), e73-e93. https://doi.org/10.1016/j.endonu.2015.02.004

Cannata, F., Vadalà, G., Ambrosio, L., Papalia, R., & Napoli, N. (2020). Nutritional Therapy for Athletes with Diabetes. Journal of functional morphology and kinesiology5(4), 83. https://doi.org/10.3390/jfmk5040083

Bean, A. (2011). La Guía Completa De La Nutrición Del Deportista. Paidotribohttps://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=92032

 

Nutrientes esenciales en el deportista de alto rendimiento: la ciencia detrás del rendimiento.

El cuerpo de un atleta de élite funciona como una máquina de precisión, donde cada nutriente cumple una función crítica en el engranaje del rendimiento. Estudios recientes confirman que hasta el 70% del éxito deportivo depende de factores nutricionales, superando incluso aspectos genéticos en disciplinas de resistencia (Burke et al., 2024). En deportistas de alto rendimiento, la nutrición no solo proporciona energía, sino que regula procesos fisiológicos clave: desde la reparación muscular hasta la transmisión nerviosa y la respuesta inflamatoria.

Es importante mencionar que los macronutrientes fungen como cimientos energéticos y entre los más relevantes para el deportista están los hidratos de carbono, almacenados como glucógeno muscular y hepático. Representan la principal fuente de combustible durante ejercicios, sobre todo, de alta intensidad. Atletas como los ciclistas del Tour de Francia consumen hasta 12 g por kg de peso corporal diariamente para mantener reservas óptimas (Jeukendrup, 2023). Fuentes alimenticias como avena, camote y plátano proveen energía sostenida, mientras que al consumirlos estratégicamente entre 1 y 4 horas previas al ejercicio, mejora el rendimiento hasta en un 20%.

Las proteínas actúan como reconstructores tisulares. Durante entrenamientos intensos, se producen micro desgarros musculares que requieren aminoácidos para su reparación. Investigaciones de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (2024) establecen que deportistas de fuerza necesitan 1.6-2.2 g/kg diarios, idealmente combinando fuentes animales (huevos, salmón) y vegetales (lentejas con arroz). La ventana anabólica post-ejercicio (0-2 horas) es crucial: 20-25 g de proteína estimulan la síntesis muscular maximizando la recuperación.

Las grasas saludables, lejos de ser enemigas, son reguladores metabólicos esenciales. Ácidos grasos omega-3 del pescado azul y nueces modulan la inflamación post-competición, mientras el aceite de oliva extra virgen mejora la absorción de vitaminas liposolubles. Su consumo debe representar entre el 20-30% del total calórico, evitando grasas trans que aumentan el estrés oxidativo (Close et al., 2023).

Los micronutrientes son cofactores invisibles pero determinantes. El hierro, transportador de oxígeno, presenta déficit en el 15-30% de atletas femeninas causando fatiga prematura (Peeling, 2023). Su absorción mejora combinando carnes rojas magras con vitamina C de cítricos. El calcio y vitamina D forman un dúo osteoprotector: niveles de vitamina D inferiores a 40 ng /ml de sangre aumentan riesgo de fracturas por estrés en corredores (Ogan & Pritchett, 2024). Antioxidantes como vitamina C y E neutralizan radicales libres generados en esfuerzos prolongados. Los alimentos que proporcionan buenas cantidades de dichos antioxidantes son las bayas y semillas

La hidratación es el termostato del rendimiento. Una pérdida del 2% en masa corporal por deshidratación reduce la capacidad aeróbica hasta en un 20% (Maughan & Shirreffs, 2023). Para esfuerzos mayores a 90 minutos, la reposición debe incluir sodio (30-50 mmol/L) para prevenir hiponatremia, condición peligrosa donde la dilución sanguínea por exceso de agua causa mareos y confusión. El color de la orina sigue siendo un indicador práctico: tonos oscuros revelan deshidratación significativa.

El timing nutricional sincroniza nutrientes con biorritmos. En la fase pre-competitiva (24-48 h), el carboloading con 8-10 g/kg de carbohidratos satura los depósitos de glucógeno. Durante competiciones prolongadas, la ingesta de 60-90 g/hora de carbohidratos (mezclando glucosa y fructosa) mantiene la glicemia estable. Tras el esfuerzo, la fórmula 3:1 (carbohidratos:proteína) acelera la recuperación: un batido de yogur griego con plátano y miel provee ambos componentes en proporción ideal.

Los suplementos requieren enfoque crítico. Solo tres tienen evidencia sólida según el Colegio Americano de Medicina Deportiva: creatina monohidratada (3-5 g/día) para potencia en sprints, cafeína (3-6 mg/kg) como ergogénico, y proteína en polvo cuando no se alcanzan requerimientos con alimentos. Mega-dosis de vitaminas o «quemadores» carecen de respaldo científico y pueden generar desequilibrios (Peeling et al., 2023).

Alimentos que son saboteadores silenciosos. Azúcares refinados en bebidas energéticas generan picos de insulina seguidos de caídas de rendimiento. El alcohol inhibe la síntesis proteica hasta 24 horas y deshidrata, mientras grasas trans de frituras aumentan marcadores inflamatorios como la proteína C-reactiva (Heaselgrave et al., 2024).

La nutrición deportiva es ciencia de precisión adaptativa. Un estudio con nadadores olímpicos mostró que personalizar la ingesta proteica según tipo de entrenamiento (mayor en fase de fuerza, menor en resistencia) mejoró marcadores de recuperación en un 32% (Shaw et al., 2023). La microbiota intestinal emerge como nuevo factor: atletas con mayor diversidad bacteriana muestran mejor eficiencia energética y menor inflamación.

En conclusión, nutrir a un atleta de élite requiere dominar tres principios fundamentales que funcionan en sinergia: primero, la calidad de los nutrientes, priorizando alimentos naturales mínimamente procesadas —como frutas, verduras, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables— sobre alimentos industrializados con aditivos y azúcares refinados; segundo, la sincronización fisiológica, que adapta la ingesta de nutrientes a las distintas fases del entrenamiento y la competición; y tercero, la individualización, que ajusta el plan nutricional considerando el género, la disciplina deportiva específica y la predisposición genética del atleta. La nutrición de precisión en el alto rendimiento evoluciona hacia la nutrigenómica, que busca ajustar la alimentación según las variantes genéticas individuales que afectan el metabolismo de los nutrientes. En este escenario, los suplementos deportivos —lejos de ser sustitutos— emergen como herramientas de precisión para corregir déficits específicos, cubrir demandas extremas u optimizar momentos críticos de recuperación, siempre bajo diagnóstico y supervisión especializada.

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AUTOR

L.N Roberto Alvarado Guerrero   |  Ced. Prof: 10081986

Contacto

Facebook: Nut Roberto Alvarado Guerrero

Instagram: Roberto Alvarado Guerrero

Correo: roberth.ag91 @gmail.com

 

Referencias Bibliográficas

  1. Burke, L. M., Ross, M. L., & Garvican-Lewis, L. A. (2024). Contemporary approaches to carbohydrate periodization in elite athletes. Journal of Sports Sciences, 42(5), 512-525.
  2. Jeukendrup, A. (2023). Advanced Sports Nutrition (3ª ed). Human Kinetics.
  3. International Society of Sports Nutrition. (2024). ISSN Position Stand: Protein requirements for athletes. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 21(1), 1-25.
  4. Close, G. L., Sale, C., Baar, K., & Bermon, S. (2023). Nutrition for the prevention and treatment of injuries in track and field athletes. International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism, 33(2), 130-140.
  5. Peeling, P., Sim, M., & McKay, A. K. A. (2023). The role of iron in the athlete’s body: Current concepts and update. International Journal of Sports Medicine, 44(8), 543-552.
  6. Ogan, D., & Pritchett, K. (2024). Vitamin D and the athlete: Current perspectives and new insights. Sports Medicine, 54(1), 89-103.

 

Importancia de la nutrición en el crecimiento durante la infancia

La infancia es el periodo de la vida humana que más se asocia con el crecimiento y desarrollo (1) e incluso, la medición del crecimiento de los niños es parte importante de la vigilancia de salud en la infancia (2).

El crecimiento físico y desarrollo de cada niño están sujetos a diversos factores como el factor genético, la nutrición, la función endócrina, el entorno psicosocial, el estado de salud, el género, entre otros  (3, 4) .

Si bien el patrón de crecimiento y desarrollo es individual y multifactorial y está determinado de manera importante por las características propias del individuo (5-7), la nutrición es fundamental (1, 8)  pues una ingesta adecuada de nutrientes se reflejará con un crecimiento adecuado (8).

En cualquier etapa de la vida, la alimentación debe aportar la energía y nutrientes necesarios para el mantenimiento de la salud, sin embargo, en los preescolares (0 a 4 años de edad), escolares (5 a 9 años de edad) y adolescentes (10 a 19 años de edad), además de cumplir esta función, la alimentación debe favorecer un crecimiento y desarrollo óptimo (9) pues los patrones de alimentación y las necesidades nutrimentales durante la infancia, están condicionadas en gran parte por la velocidad de crecimiento (9).

El crecimiento es variable a lo largo de la vida. En el primer año de vida, los niños presentan un crecimiento acelerado, el cual es más estable desde los tres años  hasta el comienzo de la pubertad, periodo en el cual se acelera nuevamente (1). Para que los niños satisfagan estas necesidades fisiológicas diarias de acuerdo con la etapa de crecimiento en la que se encuentran, la alimentación debe ser completa, equilibrada, inocua, suficiente, variada y adecuada (10) con el objetivo de proporcionar una cantidad suficiente de macro y micronutrientes (6, 11) estudios epidemiológicos han mostrado que el consumo de nutrimentos relevantes para el crecimiento y desarrollo de los niños como proteínas, lípidos, vitaminas y minerales, no se consumen de manera suficiente al igual que otros elementos como prebióticos y probióticos(12).

La diversidad dietética está asociada con un mejor estado nutricional, así como con un crecimiento adecuado durante la niñez (13) . Por otro lado, una dieta no variada y limitada en cantidad y calidad durante esta etapa puede llevar a una menor aceptación de alimentos (13), lo cual se asocia con mayor riesgo de presentar deficiencias nutricionales así como enfermedades agudas y crónicas (14, 15).

Las deficiencias nutricionales incluyen principalmente deficiencias de micronutrientes (vitaminas y minerales) y desnutrición energético-proteica; factores importantes que, si no se abordan de manera temprana y oportuna, pueden impactar tanto en la salud como en el crecimiento y desarrollo. (16) .

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública de México, la alimentación de niños mexicanos no cubre las recomendaciones diarias de vitamina D, calcio, vitamina A y vitamina B12. Así mismo, en México, 1 de cada 3 niños preescolares y 1 de cada 4 escolares presentan al menos una deficiencia de micronutrientes como hierro, zinc, vitamina A, vitamina B12 o vitamina D  (17) e incluso, 24% de los niños en edad preescolar y 27.9% de los niños en edad escolar tienen al menos una deficiencia de micronutrientes  (17).

Estas deficiencias pueden ocasionar efectos en la salud. Por ejemplo, la deficiencia de vitamina D puede tener efectos adversos sobre la salud ósea y la respuesta del sistema inmune (17) , la deficiencia de vitamina B12, de hierro y de zinc pueden repercutir en el crecimiento de los niños (17). Por otro lado, aproximadamente el 41.7% de los niños del mundo presentan deficiencia de hierro(15) ; esta deficiencia es la causa más común de anemia, la cual la presentan 1 de cada 3 niños preescolares mexicanos (17).

La evaluación del estado de nutrición se realiza a través del monitoreo cercano del peso, la estatura (18) y de la ingesta por medio de la dieta. Lo anterior, es indispensable pues ayudará a identificar la insuficiencia o exceso de algún nutriente y de ser necesario el profesional de salud valorará el inicio de intervenciones nutricionales tempranas antes de que exista alguna carencia nutricional que tenga afectaciones en el crecimiento (18, 19).

La dieta de los niños debe ser guiada por el pediatra, nutriólogo y por la familia o cuidadores, quienes, de acuerdo con las indicaciones del profesional de salud, deben ofrecer una variedad de alimentos en las porciones adecuadas para su edad (20).

Promover una alimentación balanceada en los niños que aporte suficiente energía, proteínas, lípidos y carbohidratos así como vitaminas y minerales es crucial para apoyar el crecimiento y para el mantenimiento de la salud (9).

Durante la edad preescolar y escolar los niños pueden tener una alimentación no adecuada y es importante destacar que los profesionales de la salud deben identificar de manera temprana cuando los niños comienzan a mostrar afectación en el crecimiento para llevar a cabo intervenciones nutricionales tempranas(18). En situaciones donde no se garantice una alimentación balanceada que cumpla con las características de la dieta correcta (completa, equilibrada, inocua, suficiente, variada y adecuada), si se siguen las pautas de requerimientos nutricionales el uso de suplementos alimenticios puede ser un apoyo nutricional seguro y adecuado para su edad ayudando a cubrir los requerimientos individuales de los niños quienes se encuentran en una etapa clave de crecimiento y desarrollo (21).

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Autores:

  • MSc. Montserrat Bello Quiroz. | Sr. Nutrition Scientist. | Mead Johnson Nutrition
  • MSc. Karla Gutierrez Paredes. | Nutrition Scientist. | Mead Johnson Nutrition

 

Referencias

  1. Bartolo M. Nutrition in childhood. The Journal of the Malta College of Family Doctors. 2014;03(01):12-20.
  2. World Health Organization (WHO). Crecimiento infantil [14 Abril 2025]. Available from: https://www.who.int/es/health-topics/child-growth#tab=tab_1.
  3. Pinto J ZX, De Jesus A., Leite A., Norohna H. The Role of Nutrition in Children’s Growth and Development at Early Age: Systematic Review. International Journal of Research in Science and Technology. 2023;13(4):23-30.
  4. Unidad 1. El crecimiento y el desarrollo infantil. Mc Graw Hill [10 Abril 2025]. Available from: https://www.mheducation.es/bcv/guide/capitulo/844816993X.pdf.
  5. Schwarzenberg SJ, Georgieff MK, Committee On N. Advocacy for Improving Nutrition in the First 1000 Days to Support Childhood Development and Adult Health. Pediatrics. 2018;141(2).
  6. Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), Respública de Honduras, Secretaría de educación. Guía metodológica para la enseñanza de la alimentación y nutrición 2010 [cited 2025 20 Febrero]. Available from: https://www.fao.org/4/am283s/am283s00.pdf.
  7. Organizacion Mundial de la Salud (OMS), Organización Panamericana de la Salud (OPS). Alimentación del lactante y del niño pequeño: Capitulo Modelo para libros de texto dirigidos a estudiantes de medicina y otras ciencias de la salud Washington 2010 5 abril 2020]. Available from: https://www.who.int/maternal_child_adolescent/documents/9789241597494/es/.
  8. Lifshitz F. Nutrition and growth. J Clin Res Pediatr Endocrinol. 2009;1(4):157-63.
  9. Martinez de Victoria E. MJ. Tratado de Nutrición. Tomo III Nutrición Humana en el Estado de Salud. Capítulo 9: Nutrición del niño de 1-3 años, preescolar y escolar. Madrid Editorial Panamericana 2010.
  10. Secretaría de Gobernación. NORMA Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012, Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación. 2012 [31 agosto 2020 ]. Available from: http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5285372&fecha=22/01/2013.
  11. Calanas-Continente A. Alimentación saludable basada en la evidencia. Endocrinol Nutr. 2005;52(2):8-24.
  12. Suthutvoravut U, Abiodun PO, Chomtho S, Chongviriyaphan N, Cruchet S, Davies PS, et al. Composition of Follow-Up Formula for Young Children Aged 12-36 Months: Recommendations of an International Expert Group Coordinated by the Nutrition Association of Thailand and the Early Nutrition Academy. Ann Nutr Metab. 2015;67(2):119-32.
  13. Arimond M, Ruel MT. Dietary diversity is associated with child nutritional status: evidence from 11 demographic and health surveys. J Nutr. 2004;134(10):2579-85.
  14. Mahmood L, Flores-Barrantes P, Moreno LA, Manios Y, Gonzalez-Gil EM. The Influence of Parental Dietary Behaviors and Practices on Children’s Eating Habits. Nutrients. 2021;13(4).
  15. Yue T, Zhang Q, Li G, Qin H. Global Burden of Nutritional Deficiencies among Children under 5 Years of Age from 2010 to 2019. Nutrients. 2022;14(13).
  16. Drennen CR, Coleman SM, Ettinger de Cuba S, Frank DA, Chilton M, Cook JT, et al. Food Insecurity, Health, and Development in Children Under Age Four Years. Pediatrics. 2019;144(4).
  17. Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) R-DJ, Barrientos Gutierrez T, Oropeza C,. Síntesis sobre políticas de salud 2021 [23 Marzo 2025]. Available from: https://www.insp.mx/resources/images/stories/2022/docs/220118_Sintesis_sobre_politicas_de_salud.pdf.
  18. Zhang Z, Li F, Hannon BA, Hustead DS, Aw MM, Liu Z, et al. Effect of Oral Nutritional Supplementation on Growth in Children with Undernutrition: A Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients. 2021;13(9).
  19. Kathleen M ESS, Raymond J. Krause Dietoterapia. Barcelona: Elsevier; 2021.
  20. Savarino G, Corsello A, Corsello G. Macronutrient balance and micronutrient amounts through growth and development. Ital J Pediatr. 2021;47(1):109.
  21. Tam E KE, Rind F, Das J, . Micronutrient Supplementation and Fortification Interventions on Health and Development Outcomes among Children Under-Five in Low- and Middle-Income Countries: A Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients. 2020;12(2):289.

 

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Nutrientes para salvar el semestre

Ser estudiante universitario va mucho más allá de lo académico.
Esta etapa representa un periodo de transición crucial hacia la adultez, donde la independencia y la toma de decisiones cobran un papel central. En medio de esta transformación, muchos jóvenes se enfrentan a presiones sociales, responsabilidades nuevas y cambios en su estilo de vida que pueden impactar directamente sus hábitos alimentarios. La alimentación se convierte en un reto diario influenciada por gustos personales, moda, entorno social, presupuesto, accesibilidad y la constante exposición a mensajes en medios.

Nutrición para la mente: impulsa tu aprendizaje universitario

 En la actualidad, el mundo afronta un problema de alimentación que conlleva a una pobre nutrición ya sea por exceso en el consumo de alimentos densamente calóricos o bien por la falta de alimentos ricos en nutrientes como verduras, frutas, cereales integrales, leguminosas, carnes magras, semillas; esta falta de equilibro se presenta de manera recurrente en los estudiantes universitarios.

Ser estudiante universitario implica desafíos importantes a nivel personal y social. La mayoría son adolescentes que se encuentran en un periodo de transición hacia la vida  adulta donde la independencia cobra mayor relevancia puesto que adquieren mayor control sobre sus decisiones enfrentándose, además, a nuevos tipos de presiones sociales que los pueden llevar a desarrollar fácilmente hábitos de alimentación poco saludables y con el tiempo afectar su estado de salud.

Sus comportamientos alimentarios pueden verse influenciados por gustos, falta de disciplina, grupos sociales, modas, economía, accesibilidad a productos, medios de comunicación, entre otros, enfrentándose al dilema diario de la elección de sus alimentos y en su mayoría sin la información adecuada para tomar la mejor decisión.1

Hoy se sabe que una dieta equilibrada proporciona la energía y los nutrientes necesarios para que el cerebro funcione correctamente, lo que mejora la concentración, la memoria y la capacidad de aprendizaje (función cognitiva).

Por lo que, proporcionarles una adecuada educación en nutrición les permitirá desarrollar competencias para tomar decisiones informadas sobre los alimentos que incluyen en su dieta, y con ello asegurar el consumo de aquellos nutrientes que les permitan tener un adecuado funcionamiento cognitivo que contribuya a un mejor desempeño en la universidad.

Algunos de los nutrientes que pueden influir en el rendimiento académico son:

MACRONUTRIENTES  

Glucosa: es la principal fuente de energía del cerebro, contribuye a la concentración y claridad mental. Se puede adquirir a través de cereales, tubérculos, leguminosas y frutas.2

Aminoácidos: destaca el triptófano por su participación en la memoria a largo plazo. Este aminoácido es esencial, es decir, no se produce en el organismo por lo que debe obtenerse a través del consumo de alimentos de origen animal, leguminosas, cereales integrales y verduras de hojas verdes2

Ácidos grasos omega-3, especialmente el DHA (ácido docosahexaenoico): contribuye a una mejor función cognitiva y de memoria, al ser un componente esencial de las membranas celulares del cerebro le permite adaptarse a nuevas experiencias y aprendizajes. Está presente en pescados grasos (sardinas, atún, salmón), aceite de oliva, nueces, chía, semillas de lino, frutos secos.3

MICRONUTRIENTES

Vitaminas del complejo B (B1, B6, B9, B12): participan en la protección y transmisión de señales entre las neuronas. Además, interviene en la producción de neurotransmisores, sustancias responsables de transmitir señales entre las neuronas, necesarias para el rendimiento intelectual. Se encuentran en carne, pescados grasos, huevo, vegetales de hoja verde, legumbres semillas y aguacate.2

Vitamina D: está relacionada con la función cognitiva. La principal fuente es la luz solar, también se encuentra en pescados grasos, huevos y productos lácteos fortificados.4

Vitaminas A, C, E, selenio y zinc: tienen una función antioxidante que protege contra el estrés oxidativo, favorecen la función cognitiva y memoria.  Se encuentran principalmente en frutas, verduras y aceites vegetales. 5,6

Hierro: es el encargado de transportar el oxígeno al cerebro, favoreciendo así la concentración y memoria. Se encuentra en carnes rojas magras, leguminosas y vegetales de hojas verdes.7

Agua: necesaria para la buena hidratación del cerebro contribuyendo así a su adecuado funcionamiento.

Es fundamental que los estudiantes universitarios cuiden su nutrición para mantener una buena salud física y mental, así como para optimizar su rendimiento académico. Una dieta equilibrada proporciona la energía y los nutrientes necesarios para el desarrollo cognitivo y la concentración, mientras que una alimentación inadecuada puede provocar fatiga, problemas de concentración y un menor rendimiento escolar.

La alimentación es la fuente principal de nutrimentos, la suplementación es una herramienta nutricia que contribuye al buen funcionamiento de nuestro cuerpo.

 

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AUTOR:

LNCA. Coral Moctezuma Alcántara

 Referencias Bibliográficas:

  1. Lai I, Chang L, Lee C, Liao L. (2021). Nutrition Literacy Mediates the Relationships between Multi-Level Factors and College Students’ Healthy Eating Behavior: Evidence from a Cross-Sectional Study. Nutrients, 13(10), 3451. https://doi.org/10.3390/nu13103451
  2. Nogueira-de-Almeida C, Zotarelli-Filho I, Eduarda (2023). Neuronutrients and Central Nervous System: A Systematic Review. Bentham Science Publishers, 23(1). https://www.eurekaselect.com/article/127708
  3. Talukdar T, Zwilling C, Barbey A. (2023). Integrating Nutrient Biomarkers, Cognitive Function, and Structural MRI Data to Build Multivariate Phenotypes of Healthy Aging. The Journal of Nutrition, 153(5), 1338-1346. https://doi.org/10.1016/j.tjnut.2023.03.016 .
  4. Anjum I, Jaffery S, Fayyaz M, Samoo Z,  Anjum S. (2018). The Role of Vitamin D in Brain Health: A Mini Literature Review. Cureus, 10(7), e2960. https://doi.org/10.7759/cureus.2960
  5. Harrison F, May J. (2009). Vitamin C function in the brain: vital role of the ascorbate transporter SVCT”. Free radical biology & medicine, 46(6), 719-730.
  6. Lee K, Cha M, Lee B. (2020). Neuroprotective Effect of Antioxidants in the Brain. International journal of molecular sciences, 21(19), 7152. https://doi.org/10.3390/ijms21197152
  7. Oregon State University. (2025). Hierro. https://lpi.oregonstate.edu/es/mic/minerales/hierro