Lactancia Materna

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Escuchamos por distintos medios que la leche materna para el recién nacido es el mejor alimento que puede recibir, sin embargo, poco sabemos del origen de esa recomendación y todos los beneficios que aporta y que son críticos para el buen desarrollo físico y cognitivo del bebé.

 

 

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, después de ese periodo además de la leche materna se inicia con la introducción de alimentos apropiados para la edad hasta los 24 meses o más. La razón de ofrecer leche materna al recién nacido se debe principalmente al contenido de proteínas de alto valor biológico que facilitan su digestión, permitiendo un máximo aprovechamiento. Además, su perfil nutrimental es el óptimo incluidas vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos poliinsaturados, es higiénica y sus componentes antimicrobianos inhiben el crecimiento de bacterias patógenas por lo que protege al bebé contra infecciones, estimula la maduración de su sistema inmune, digestivo y sistema nervioso central y disminuye el riesgo de muerte de cuna, solo por mencionar algunos.

 

Sin embargo, es importante señalar y no podemos olvidar que así como es crítico alimentar al recién nacido con leche materna, la alimentación de la futura madre previo a la gestación y durante el embarazo cobra una importancia y relevancia igual de crítica, pues la dieta debe cubrir las necesidades energéticas y nutrimentales, no sólo de la mujer sino del feto y preparar, además, a la embarazada para el momento de la lactancia. Por tal motivo, en el período de la gestación se presenta, un nuevo equilibrio biológico en el organismo de la mujer, que implica no solo una ingesta adecuada de macro y micro nutrientes para ella sino también para el bebé, esto para asegurar un desarrollo fetal normal e impedir el consumo de las reservas maternas. Es por ello, que la alimentación que tenga la madre durante el embarazo tendrá una relación directa en la salud y bienestar de su bebé dentro del vientre materno y después de su nacimiento; hay estudios que concluyen que las mujeres que han tenido una mala alimentación en el embarazo tienen una mayor probabilidad de tener parto prematuro o bajo peso del recién nacido.

 

Por ello algunos especialistas recomiendan además de una alimentación equilibrada, el uso de suplementos alimenticios que en conjunto proporcionarán los nutrientes adecuados para favorecer el crecimiento y desarrollo del bebé, la calidad de la placenta, mantener el nivel de energía a lo largo del embarazo, parto y post-parto, prevenir deficiencias como consecuencia del estado de la madre como anemia y activar la producción de la leche.

 

 

Por las razones anteriormente expuestas, una nutrición adecuada tanto prenatal materna y la nutrición del niño, desde la concepción hasta los primeros 2 años de vida (conocido como la ventana crítica o de oportunidad de los primeros 1000 días) son factores cruciales en el desarrollo físico, neurológico y la salud mental del niño en el corto, mediano y largo plazo. Los riesgos para la salud de niños y adultos, incluida la obesidad, la hipertensión y la diabetes, pueden programarse según el estado nutricional durante este período. Si bien las calorías (energía) son esenciales para el crecimiento tanto del feto como del niño, no son suficientes para el desarrollo normal del cerebro. Aunque todos los nutrientes son necesarios para el crecimiento del cerebro, los nutrientes clave que apoyan el neurodesarrollo incluyen proteínas, zinc, hierro, colina, folato, yodo, vitaminas A, D, B6 y B12; y ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga. Si no se proporcionan los nutrientes clave durante este período crítico de desarrollo, pueden producirse déficits de por vida en la función física y cerebral a pesar de la posterior reposición de nutrientes.

 

Comprender la interacción compleja de micro y macronutrientes es clave para ir más allá de simplemente recomendar una «buena dieta» para optimizar la entrega de nutrientes para la mujer embarazada y el niño en desarrollo. Es por ello que los expertos en salud, principalmente en salud pediátrica y los responsables de las políticas públicas deben estar involucrados y conocer los servicios existentes de apoyo nutricional para mujeres embarazadas y lactantes, bebés y niños pequeños.

 

 

En conclusión, es importante que todas las partes involucradas en el cuidado de niños puedan abogar por dietas saludables para madres, bebés y niños pequeños en los primeros 1000 días. Es necesario priorizar las políticas públicas que garanticen la provisión de nutrientes adecuados y una alimentación saludable durante este momento crucial garantizará que todos los niños tengan una base inicial para el desarrollo neurológico y físico óptimo, un factor clave en la salud a largo plazo.

 

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  • Schwarzenberg SJ,  Georgieff  MK,  AAP  COMMITTEE  ON NUTRITION. Advocacy for Improving Nutrition in the First1000  Days  To  Support  Childhood  Development  and  Adult  Pediatrics. 2018;141(2):e20173716.
  • http://www.who.int/topics/breastfeeding/en/
  • Nutrition During Lactation. The National Academy Press.
  • Romero-Velarde E, et al. Consenso para las prácticas de alimentación complementaria en lactantes sanos. BolMed Hosp Infant Mex. 2016;73:338-356.

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Nota sobre el autor:

Juan Ernesto Bárcena Echegollén

Gerente de Asuntos Regulatorios para México, Centroamerica y el Caribe para DSM

Ingeniero Químico con Maestría en Ciencias en Productos Forestales, dedicado a la ciencia de la nutrición con enfoque en industria de alimentos, micronutrientes, suplementación, hambre oculta, lípidos nutricionales y otros compuestos bioactivos. Sostiene estrechas relaciones de trabajo con el INSP y el INNSZ con el objetivo de apoyar el establecimiento de políticas públicas buscando brindar mayor nutrición y con esto mejores oportunidades de desarrollo a la población más vulnerable. Líder del Comité Científico de la ANAISA y Líder del grupo de trabajo para Centroamérica en ALANUR.