En el Día internacional de la Mujer conozcamos sobre la nutrición de las mujeres y como esta debe irse adaptando a sus diferentes etapas de vida

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Hoy 8 de marzo celebramos con mucho gusto el día internacional de la mujer, sin embargo debemos de hacer una reflexión y preguntarnos ¿qué tanto sabemos de la nutrición en la mujer? En la actualidad la nutrición se ha vuelto un papel muy importante en la vida cotidiana, tanto así que de seguro has escuchado frases como: Tú eres lo que comes;  Las comidas largas crean vidas cortas; Hay que comer para vivir y no vivir para comer, entre otras.

No obstante cuando hablamos de la nutrición en la mujer, la opinión publica generalmente se enfoca en la etapa de la maternidad (gestación y lactancia). Dejando a un lado otras etapas como la adolescencia y la del climaterio, en donde cada etapa requiere una atención nutrimental especifica.  Tomando como referencia lo anterior, nos enfocaremos en cuales son los nutrimentos que se deben de cuidar en cada etapa para tener una alimentación balanceada y así garantizar una salud óptima [1].

Desde la lactancia y la niñez la alimentación tanto de niños y de niñas no tiene grandes diferencias [2], estas llegan a ser notorias hasta la adolescencia en donde los cambios físicos y biológicos comienzan a tomar un papel importante en la vida de la mujeres. Por ejemplo, en la adolescencia el riesgo de sufrir una anemia por deficiencia de hierro aumenta, esto debido a la aparición del periodo menstrual por lo que una dieta rica en hierro es indispensable para reponer el hierro perdido [3]. Otros dos nutrimentos importantes son el calcio y el zinc: el primero porque en esta etapa se forma la masa mineral ósea la cual acompañara a la mujer toda su vida y el segundo es necesario para la síntesis de ácidos nucleicos y de proteínas [3].

Después de la adolescencia llega la etapa adulta, donde la terminación del crecimiento es una de las características principales, pero no por esta razón deja de ser importante mantener una ingesta nutrimental óptima. Esta etapa al igual que todas tiene una característica primordial la cual es mantener nuestros buenos hábitos alimenticios en conjunto con un peso saludable, una vida activa, la ausencia de tabaco y la mesura en el consumo de alcohol; son aspectos importantes a considerar para tener una vejez saludable y óptima [4].

Por lo cual existen varios puntos a tomar en cuenta para lograr este objetivo [4]:

  1. Equilibrar el consumo energético con la actividad física, es decir no consumir más de lo que se gasta en cuestiones de calorías.
  2. Preferir el consumo de pescado y aves en lugar de las carnes rojas.
  3. Consumir productos fabricados con cereales enteros, ya que estos son ricos en fibra.

En los años 50 la esperanza de vida para la mujer mexicana era de 45 años, hoy en día la esperanza de vida alcanza los 72 años de edad, esto representa un aumento del 60 % [5]. Por tal motivo, las mujeres buscan mejorar su calidad de vida, algo que no se hacía años atrás.

Uno de los cambios más significativos en la edad madura es la menopausia, la cual se manifiesta por un descenso en los niveles de estrógeno lo que conlleva a una serie de cambios físicos y biológicos que impactan directamente en la vida de la mujer [4]. Dicha disminución está asociada  con riesgo en el aumento de enfermedades cardiovasculares y osteoporosis. Adicional a esto, estudios recientes demuestran que para las mujeres el metabolismo basal disminuye 2,0% por década y esta disminución se acelera a partir de los 50 años [4].  En la actualidad el consumo de calcio junto con la vitamina D protegen contra la osteoporosis y ayudan a reducir la tasa de pérdida ósea en esta etapa [6].

En este sentido entendemos que una correcta nutrición adecuada a cada etapa, impacta en la calidad de vida de las mujeres quienes día a día tienen que laborar y dar lo mejor de sí. Por eso nos unimos para celebrar y desearles un magnifico día ¡Muchas Felicidades!

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Autor: Anaisa

 

Bibliografía:

  1. Pérez Gil-Romo Sara Elena, Díez-Urdanivia Coria Silvia; Estudios sobre alimentación y nutrición en México: una mirada a través del género; salud pública de México / vol.49, no.6, noviembre-diciembre de 2007; 445-53
  2. Hernández A. Gil, Uauy Dagach R., Dalmau Serra J. y Comité de Nutrición de la AEP; Bases para una alimentación complementaria adecuada de los lactantes y los niños de corta edad; An Pediatr (Barc). 2006;65(5):481-95
  3. MORALES M, CASANUEVA E: Nutrición en el ado-lescente. En: Casanueva EM, Kaufer-Horwitz AB,Pérez Lizaur P, Arroyo (eds.). Nutriología Médica.Médica Panamericana , 72-84, México, 1995.
  4. PFEFFER FRANIA, KAUFER-HORWITZ MARTHA, RODRÍGUEZ MARCELA; NUTRICIÓN DEL ADULTO. En: Kaufer-Horwitz Martha, Pérez-Lizaur Ana Bertha, Arroyo Pedro. Nutriología Médica. 4ª edición. Mexico. Editorial Panamericana. 2015. 370-96.
  5. Esperanza de vida. INEGI. Disponible en: http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/esperanza.aspx?tema=P (consultada el 5 de febrero de 2018).
  6. Ilich JZ, Brownbill RA, Tamborini Bone and nutrition in elderly women: protein, energy, and calcium as main determinants of bone mineral density. European Journal of Clinical Nutrition (2003) 57, 554–565