El papel de la alimentación en la prevención de enfermedades crónicas ha sido ampliamente estudiado; en este ámbito, el consumo regular de frutas y verduras ocupa un lugar central. Diversos estudios epidemiológicos han demostrado que una ingesta elevada de estos alimentos se asocia con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer, cataratas y diabetes, entre otras afecciones. (1) Las principales guías de salud pública, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), continúan enfatizando la importancia de mantener una ingesta diaria variada y adecuada de frutas y verduras de al menos 400 gramos como parte de una dieta equilibrada. (2)
Más allá de su contenido de vitaminas, minerales y fibra, las frutas y verduras aportan una amplia variedad de compuestos bioactivos, los cuales son sustancias con actividad biológica capaces de influir en múltiples procesos fisiológicos. Por ello, la industria de los suplementos alimenticios ha realizado diversas investigaciones para incorporar estos componentes en el desarrollo de una gran diversidad de productos.
Los compuestos bioactivos son metabolitos secundarios presentes en alimentos de origen vegetal que, aunque no se consideran nutrientes esenciales, pueden ejercer efectos fisiológicos relevantes. Entre los grupos más estudiados se encuentran los polifenoles, carotenoides y glucosinolatos, caracterizados por poseer propiedades antioxidantes, antiinflamatorias o moduladoras del metabolismo. (3)
El interés en estos compuestos radica en su capacidad para interactuar con diversas rutas metabólicas y celulares. Por ejemplo, múltiples polifenoles pueden participar en la regulación de procesos inflamatorios. (4)

Polifenoles y modulación del estrés oxidativo
Los polifenoles constituyen uno de los grupos de compuestos bioactivos más estudiados en frutas y verduras. Esta familia incluye a los flavonoides, ácidos fenólicos, estilbenos y lignanos compuestos ampliamente distribuidos en alimentos como frutos rojos, uvas, manzanas, cebolla y té verde.
Diversos estudios sugieren que los polifenoles pueden contribuir a la reducción del estrés oxidativo y la inflamación, dos procesos asociados con el desarrollo de enfermedades crónicas. (3) Asimismo, algunos flavonoides han mostrado efectos favorables en la regulación del metabolismo de la glucosa y los lípidos; esto explica parcialmente la asociación entre dietas ricas en alimentos vegetales y menor riesgo cardiovascular. (5)

Carotenoides y salud visual e inmunológica
Los carotenoides son pigmentos liposolubles responsables de las coloraciones amarillas, naranjas y rojas características de muchas frutas y verduras. Entre los más estudiados se encuentran el β-caroteno, licopeno, luteína y zeaxantina, presentes en alimentos como zanahoria, tomate, espinaca y calabaza.
Además de su función antioxidante, ciertos carotenoides actúan como precursores de vitamina A, lo que los convierte en componentes clave para la salud visual y la función inmunológica.(6) En particular, la luteína y la zeaxantina han sido respaldadas por la evidencia científica debido a su papel en la protección de la retina frente al daño oxidativo provocado por la luz azul.

Glucosinolatos y compuestos derivados de vegetales crucíferos
Los vegetales crucíferos, tales como el brócoli, la coliflor y la col, contienen glucosinolatos, Estas sustancias, tras los procesos de masticación o digestión, se transforman en moléculas bioactivas como los isotiocianatos.
Uno de los compuestos más estudiados es el sulforafano, derivado de los brotes de brócoli, el cual ha demostrado la capacidad de activar enzimas involucradas demostrado capacidad para activar enzimas involucradas en procesos de detoxificación celular y en la respuesta antioxidante del organismo. (3)
El creciente conocimiento sobre los compuestos bioactivos ha impulsado el desarrollo de suplementos alimenticios basados en extractos vegetales, alimentos tradicionales o concentrados de frutas. Los compuestos bioactivos se aíslan y concentran para garantizar su presencia en cantidades adecuadas dentro del suplemento alimenticio. Su incorporación tiene como objetivo complementar la ingesta dietética y contribuir al mantenimiento o apoyo de funciones fisiológicas específicas. La investigación científica en este campo se centra no solo en identificar los compuestos activos, sino también en evaluar aspectos clave como biodisponibilidad, estabilidad, dosis efectiva y seguridad.

Entre los ingredientes comúnmente utilizados se encuentran:
- extractos de arándano ricos en antocianinas;
- extractos de té verde ricos en catequinas;
- licopeno derivado del tomate, toronja, sandía, guayaba;
- luteína presente en verduras de hoja verde oscuro como el brócoli, chicharos, alfalfa, espinacas, uvas tintas sin semillas;
- zeaxantina en naranja, melón, mango, goji, verduras de hoja verde, mandarinas;
- extractos de brotes de brócoli estandarizados en sulforafano.
Diversos investigadores destacan que muchos de los beneficios asociados al consumo de frutas y verduras pueden deberse a la interacción sinérgica entre múltiples nutrientes y compuestos bioactivos presentes en los alimentos. (3)
Los suplementos alimenticios pueden desempeñar un papel complementario en ciertos contextos, particularmente cuando existen limitaciones en la dieta, necesidades nutricionales específicas o estrategias de apoyo en nutrición preventiva.
En conclusión, las frutas y verduras constituyen una fuente rica y diversa de compuestos bioactivos con un impacto positivo potencial en la salud humana. Si bien el avance científico ha permitido el aislamiento de estos compuestos para el diseño de suplementos alimenticios funcionales, el consumo regular de alimentos frescos en la dieta diaria sigue siendo el pilar fundamental de una vida saludable, posicionando a los suplementos como herramientas complementarias dentro de las estrategias integrales de nutrición.
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Autor: ANAISA
Referencias
- Aune D., Giovannucci E., Boffetta P., et al. (2017). Fruit and vegetable intake and the risk of cardiovascular disease, total cancer and all-cause mortality: a systematic review and dose-response meta-analysis. International Journal of Epidemiology, 46(3), 1029-1056.
- World Health Organization. (2020). Increasing fruit and vegetable consumption to reduce the risk of noncommunicable diseases.
- Liu R. H. (2013). Health-promoting components of fruits and vegetables in the diet. Advances in Nutrition, 4(3), 384S-392S.
- Boeing H., Bechthold A., Bub A., et al. (2012). Critical review: vegetables and fruit in the prevention of chronic diseases. European Journal of Nutrition, 51, 637-663.
- Wallace T. C., Bailey R. L., Blumberg J. B., et al. (2020). Fruits, vegetables, and health: A comprehensive narrative review of the science and recommendations for enhanced public policy to improve intake. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 60(13), 2174-2211.
- Slavin J. L., Lloyd B. (2012). Health benefits of fruits and vegetables. Advances in Nutrition, 3(4), 506-516.





